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El Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo fue un movimiento de carácter pacífico que “buscaba terminar la tortura que ejercía Carabineros a los participantes de las protestas contra la dictadura”, según cuenta el Padre José Aldunate sj, fundador y líder de este movimiento entre 1983 y 1987.

Pero la intervención del sacerdote en Villa Grimaldi es mucho más profunda. José Aldunate se enteró de la existencia de este centro de tortura en el año 1990, ya con la vuelta de la democracia, y también se enteró que lo estaban demoliendo para ocultar todo rastro de los asesinatos y torturas. A través de su hermano conoció al cuñado de Hugo Salas Wenzel (último director de la CNI) que, a través de su inmobiliaria, había comprado el terreno de Villa Grimaldi. “Me dijo que se encontraba con una deuda de veinte millones ya que no había podido realizar el negocio [vender Villa Grimaldi para construir unos edificios]. La justicia le había confiscado el terreno y la venta estaba congelada. Entonces yo que andaba buscando manera de que pudiésemos disponer del terreno encontré esto providencial”.

“Logré descongelar el asunto y logré que el Ministerio de Vivienda pudiese pagarle a este caballero los veinte millones para que se quedara tranquilo y entonces adquirimos Villa Grimaldi. También logramos que el Ministerio de Habitación se encargara de hacer el jardín. Ahora es la corporación [Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi, constituida en 1996] la que está encargada de convertir lo que era Villa Grimaldi en un centro de recuerdo de lo que había sido antes”. Cuando lograron la propiedad del terreno se dieron cuenta de que el lugar estaba demolido y casi todo destruido “Él [el cuñado de Hugo Salas Wenzel] logró destruir Villa Grimaldi. Destruyó todo, hasta los árboles, para construir estas edificaciones. Pero pudo conservarse algunas cosas como el piso, el portón y un ombú que quedó ahí. Con eso se pudo recrear unas habitaciones, imitando lo que había sido antes”.

José Aldunate resume su contribución al centro: “Yo puse en vinculación el centro de derechos humanos de Peñalolén [que habían luchado por la recuperación y reconocimiento de Villa Grimaldi como centro de tortura] con el Ministerio. A mí me dieron la llave de un portón de fierro por el cual entraban los detenidos y salían hechos cadáveres. Me toco providencialmente ponerme en contacto con el cuñado del militar y pudimos recuperar Villa Grimaldi”.

Entrevista al Padre José Aldunate

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